En los últimos años, el email ha atravesado muchos cambios. Se ha dado un cambio sísmico que ha sido posible gracias a la innovación y las astutas estrategias del email marketing. Incluso después de este cambio, aún escucho ciertas ideologías que son bastante arcaicas. Aquí están los cuatro fantasmas que aún existen en el email marketing en la actualidad.

 

 

1. “Les mandamos un email y ya

 

Cualquier marketer sentirá el dolor cuando esta frase sale de la boca de alguien de su empresa. Aún existe una falsa concepción sobre que el email es sencillo de enviar. La verdad es que lo único fácil de enviar un email, es el mero hecho del envío. Justo antes de hacer clic en enviar, el equipo de marketing invierte una gran cantidad de tiempo y energía en escribir el contenido, en el diseño, en la codificación y en la calidad del mismo. La culminación de todos estos esfuerzos es bastante sustancial. Desafortunadamente, a menudo se pasa por alto y se infravalora. Ya puedo visualizar a marketers de todo el mundo coincidiendo conmigo en este punto.

 

Por lo que la próxima vez que alguien te diga “les mandamos un email y ya”, dile que lo único fácil de enviar un email, es el mero hecho del envío (asumiendo que has programado el envío correctamente). De hecho, los marketers planean durante semanas, incluso durante meses, los emails que se enviarán a los clientes y posibles clientes.

 

2. La hora del día

 

En el 2000, se obsesionaron con la hora del día. Todos querían saber las mejores horas para enviar un email. Aún hay marketers que hacen esta pregunta y me estremezco cuando la oigo. La respuesta es “cuando sea que tu cliente quiera leerlo”.

 

Ya que ahora sabemos que el móvil hace que la gente revise su correo varias veces al día, y asignan importancia a los correos que quieren volver a leer, la hora del envío no tiene tanta importancia como antes. Lo que es más importante es que ofrezcamos valor a través de contenido personalizado 1to1 que tu cliente esté dispuesto a guardar y cuando sea la hora ideal para él/ella.

 

3. Benchmarks

 

Empezaré afirmando que los benchmarks tienen cabida para los marketers, quienes necesitan comprender la variación de las tasas de cada industria como la línea base de muy alto nivel. Más allá de eso, benchmarking es igual que compararte a ti mismo con otra persona para evaluar tu propio valor.

 

Cada programa de email es intrínsecamente diferente y cuenta con métrica única que no se puede (y no debería) compararse con otros programas. Lo que normalmente aconsejo es que las marcas lleven a cabo el benchmarking de su propio programa, y propongan la hipótesis esperada en cada mejora de cada iniciativa o programa. ¡Dejemos de compararnos con otros!

 

4. Disparando (blasting)

 

Lo creas o no, aun escucho la palabra “disparar” para describir el envío comercial de emails. El email es una bestia de carga para retener y atraer clientes de una manera significativa, entonces, ¿por qué disparar a nuestros clientes? Es un verbo tan cruel, que no debería utilizarse para describir envíos de email.

 

Cualquiera que esté enviando emails, de verdad, a toda su lista de contactos estaría enviando disparos, y esto es un NO muy claro. Marketers de email expertos nunca “dispararían” un email, y comprenden que envíos segmentados y personalizados ganarán la carrera en la llamada de atención de sus clientes.

 

¿Estamos de acuerdo con que estos fantasmas deberían desaparecer? Hay tantas oportunidades nuevas en el email marketing hoy en día que no deberíamos vernos constreñidos por estas formas de pensar tan anticuadas y desgastadas. ¿Sabes de otros fantasmas que aun existan en el email marketing? Cuéntamelo abajo en los comentarios.

En los últimos años, el email ha atravesado muchos cambios. Se ha dado un cambio sísmico que ha sido posible gracias a la innovación y las astutas estrategias del email marketing. Incluso después de este cambio, aún escucho ciertas ideologías que son bastante arcaicas. Aquí están los cuatro fantasmas que aún existen en el email marketing en la actualidad.

 

1. “Les mandamos un email y ya

Cualquier marketer sentirá el dolor cuando esta frase sale de la boca de alguien de su empresa. Aún existe una falsa concepción sobre que el email es sencillo de enviar. La verdad es que lo único fácil de enviar un email, es el mero hecho del envío. Justo antes de hacer clic en enviar, el equipo de marketing invierte una gran cantidad de tiempo y energía en escribir el contenido, en el diseño, en la codificación y en la calidad del mismo. La culminación de todos estos esfuerzos es bastante sustancial. Desafortunadamente, a menudo se pasa por alto y se infravalora. Ya puedo visualizar a marketers de todo el mundo coincidiendo conmigo en este punto.

Por lo que la próxima vez que alguien te diga “les mandamos un email y ya”, dile que lo único fácil de enviar un email, es el mero hecho del envío (asumiendo que has programado el envío correctamente). De hecho, los marketers planean durante semanas, incluso durante meses, los emails que se enviarán a los clientes y posibles clientes.

2. La hora del día

En el 2000, se obsesionaron con la hora del día. Todos querían saber las mejores horas para enviar un email. Aún hay marketers que hacen esta pregunta y me estremezco cuando la oigo. La respuesta es “cuando sea que tu cliente quiera leerlo”.

Ya que ahora sabemos que el móvil hace que la gente revise su correo varias veces al día, y asignan importancia a los correos que quieren volver a leer, la hora del envío no tiene tanta importancia como antes. Lo que es más importante es que ofrezcamos valor a través de contenido personalizado 1to1 que tu cliente esté dispuesto a guardar y cuando sea la hora ideal para él/ella.

3. Benchmarks

Empezaré afirmando que los benchmarks tienen cabida para los marketers, quienes necesitan comprender la variación de las tasas de cada industria como la línea base de muy alto nivel. Más allá de eso, benchmarking es igual que compararte a ti mismo con otra persona para evaluar tu propio valor.

Cada programa de email es intrínsecamente diferente y cuenta con métrica única que no se puede (y no debería) compararse con otros programas. Lo que normalmente aconsejo es que las marcas lleven a cabo el benchmarking de su propio programa, y propongan la hipótesis esperada en cada mejora de cada iniciativa o programa. ¡Dejemos de compararnos con otros!

4. Disparando (blasting)

Lo creas o no, aun escucho la palabra “disparar” para describir el envío comercial de emails. El email es una bestia de carga para retener y atraer clientes de una manera significativa, entonces, ¿por qué disparar a nuestros clientes? Es un verbo tan cruel, que no debería utilizarse para describir envíos de email.

Cualquiera que esté enviando emails, de verdad, a toda su lista de contactos estaría enviando disparos, y esto es un NO muy claro. Marketers de email expertos nunca “dispararían” un email, y comprenden que envíos segmentados y personalizados ganarán la carrera en la llamada de atención de sus clientes.

¿Estamos de acuerdo con que estos fantasmas deberían desaparecer? Hay tantas oportunidades nuevas en el email marketing hoy en día que no deberíamos vernos constreñidos por estas formas de pensar tan anticuadas y desgastadas. ¿Sabes de otros fantasmas que aun existan en el email marketing? Cuéntamelo abajo en los comentarios.

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